
I-Sat a ratos sorprende, más allá de las pelis subidas de tono que muchos parecen seguir, continuamente se manda joyitas como la de este mes, a cargo del maestro Eric Rohmer: Triple agente (2004), en donde el realizador, a cargo tanto de la dirección, como del guión, aborda el tema del espionaje y la segunda guerra desde un lado novedoso: el punto de vista de quienes rodean al supuesto espía.
Con la delicadeza y el humor que Rohmer suele desplegar en sus obras, Triple agente continúa cumpliendo los postulados de sobriedad, dentro de un realto parsimonioso y sin estridencias, en donde lo que vemos es un reflejo de la vida misma, a través del prisma del autor.
En síntesis, una comedia inteligente, humana, para esas tarde de clable en que el zapping buscando algo interesante parece hacerse eterno.
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