viernes, 29 de diciembre de 2006

Pequeña Miss Sunshine


Cabe destacar que "Pequeña Miss Sunshine" es una gran comedia, no de esas que te hacen reir todo el tiempo con sketchs bobalicones o situaciones forzadas, diseñadas para imbéciles, sino una comedia sobretodo humana, de las que emocionan, refiriendome al amplio espectro del concepto de emoción.

Es así como comedias de corte dramatico, llamamosle "dramedias" al género que combina ambas, para dejarlo más claro, ha ido ganando terreno por sobre las comedias imbéciles, para suerte de los espectadores. Curiosamente, respecto a este punto, el martes después de Navidad, me encontré con una sala llena de un público bastante heterogeneo, lo cual siempre me alegra -al menos, hasta que suena el primer celular o hasta que comienzan a rumiar las cabritas y sorbetear la bebida-.

Miss Sunshine marca el debut de los directores y del guionista en un proyecto de largometraje, según tengo entendido, un debut más que auspicioso, que pese a ciertos baches -a la peli le faltó esa intensidad, esa profundidad que provoca empatizar más con los personajes, que en un principio saben un poco forzados- y a la poca explotación de las situaciones cilmaticas de ciertos conflictos, funciona, y supongo que son cosas que la practica les hará mejorar.

Con todo, Miss Sunshine es una peli encantadora, con dialogos chispeantes a ratos -nota aparte merece el abuelo de la familia y sus sabios consejos-, y un gran cast para una familia disfuncional que se ama, pues supongo que en el fondo, todos somos parte de familias disfuncionales que intentan caminar "haciendo camino al andar", como dijo Machado y repite Serrat.

Le doy 8 Oreos de 10.
A continuación, el trailer:

Deus ex machina

El genio de Eric (Rohmer, por supuesto)


I-Sat a ratos sorprende, más allá de las pelis subidas de tono que muchos parecen seguir, continuamente se manda joyitas como la de este mes, a cargo del maestro Eric Rohmer: Triple agente (2004), en donde el realizador, a cargo tanto de la dirección, como del guión, aborda el tema del espionaje y la segunda guerra desde un lado novedoso: el punto de vista de quienes rodean al supuesto espía.

Con la delicadeza y el humor que Rohmer suele desplegar en sus obras, Triple agente continúa cumpliendo los postulados de sobriedad, dentro de un realto parsimonioso y sin estridencias, en donde lo que vemos es un reflejo de la vida misma, a través del prisma del autor.

En síntesis, una comedia inteligente, humana, para esas tarde de clable en que el zapping buscando algo interesante parece hacerse eterno.

Almíbar para esta Navidad


Picándola fina, cantando un villancico, así parece que se vienen estos días de re-cogimiento, pese a lo que queramos.

De seguro debe ser la época. No hay otra explicación que la conjunción entre la respuesta química de mi cerebro a la primavera -entre otros componentes- unido a la cercanía de la Navidad lo que me tiene más sensible que insecto japonés a los terremotos. Si hasta me emociono con el "reclame" del oso de Ambrosoli.

Sin embargo, descubrí que es la época perfecta para ponernos en contacto con el metrosexual que todos llevamos dentro y exteriorizar, por que no, de una buena vez esta sarta de siutiquerías sentimentaloides dignas de teleserie de Moya Grau -de paso, se me cayó el carnét-, en esta oportunidad, con un clásico flick de un maestro del lagrimón bien logrado (chupate esa, Spielberg) como lo es Frank Capra (18/05/1897 al 3/11/1991), director de origen italiano más almibarado que Scola, Fellini y Benigni juntos.

Maldito Capra, luego de pillar en el cable "Que bello es vivir" (It's a wonderful life, 1946), no pude dejar de sentirme miserable por lo pueril y materialista de mi existencia. Podrían de seguro demandar a sus deudos por al menos publicidad engañosa, luego de verla, me di cuenta de que la vida real no tiene nada de maravillosa. En el TCH, o algo así, pasaron días atrás "Caballero sin espada" (Mr. Smith goes to Washington, 1939), otra mamonería, con otro mamón frente a las cámaras: Jimmy Stewart, quien hace más muzarañas que Jim Carrey para ganarse el papel melodramático que lo transformaría en el Rafa Araneda -pero con talento- de Hollywood por décadas.

No hay caso con Frank. Debe ser uno de los cineastas más melosos y sentimentaloides que ha existido, pero que se llevó el secreto de su formula a la tumba, tal como lo hizo el gordinflón Hitchckok, pero en otra liga. Capra es de esos cineastas simples, que saben contan una historia y emocionarte con ella, el último de los amantes a la antigua, de los caballeros nobles que salvaban doncellas en peligro, de aquellos que lograban sacarte una lágrima junto con un aplauso. De seguro quien ha sido el cineasta más "tierno" en la historia del cine, merece una oportunidad, un placer culpable como Capra es tan adictivo como un Red-bull con Vodka, una bolsa de Sunny, o esos suflés de maní que ponen en las fiestas para el bajón.

Ruin