viernes, 7 de marzo de 2008

Las venas abiertas...


La última película de P. T. Anderson, "Petroleo Sangriento" (a.k.a. "There will be blood"), es una breve lección de cine por parte del director de Boogie Nights, Magnolia y Puch Drunk Love, que merece una doble revisión. Basada en la novela Oil (1927), de Upton Sinclair, Petroleo... tiene a D. D. Lewis como ganador de un Oscar como mejor actor -antes lo había recibido por una soberbia actuación en "Mi pie izquierdo"-, encarnando al miserable magnate Daniel Plainview desde su auge hasta la caída, dando vida a un ser tan despreciable como carismático.

Cabe destacar la escena que da incio al filme, una oda al concepto de cinematografía: a través de una escena casi completamente silente, logramos percibir la escencia de Plainview -un genial Day Lewis-, con una maestría pocas vista en Joligood, un "buildin' up a character" que cualquier guionista debería tener en cuenta a la hora de ahorar lineas y sumar imágenes .

En un filme tan silente como el desierto que alberga a los mineros que pretenden extraer la riqueza de sus entrañas, la obra se despoja del discurso moralista para retratar el viaje de un hombre sin alma, un hombre quien finalmente perdió todo vestigio de humanidad, en pos de la codicia. En momentos en que la cuestionada administración desangra Oriente medio en búsqueda del oro negro, Anderson se encarga de contextualizar una obra de principios de siglo, de hacerla tan actual como las tropas que invaden hoy Irak.

Sin embargo, volviendo al poderoso Plainview, la obra no hace más que señalar que aquel hombre no es diferente del predicador que vende la salvación del alma al mejor postor, antagonista del magnate a lo largo del filme, una suerte de espejo moral en donde se ve reflejado en el otro lado de la acera. Petroleo... no sólo por que retrata la aventura de un hombre que mira al abismo, sino también es una crítica a una sociedad que da nacimiento a una bestia tal, que no es más que un reflejo del mundo en que vivimos.

Plainview no es más que un retrato del hombre moderno, pragmático, en donde las relaciones que establece son necesariamente utilitarias, que no teme exterminar a quien considere, con justa razón o no, una amenaza a sus intereses. Resulta curioso el juego de palabras que Plainview menciona al final del film, luego de asesinar a su némesis: "I'am finished", que se puede traducir como "He finalizado", pero también como un desolador "Estoy acabado".

Erick Milla C.
erick.milla@gmail.com

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