jueves, 22 de marzo de 2007

Un rey en apuros



De seguro, la vida y obra de Idi Amin, como la mayoría de los dictadorcillos de paises tercermundistas, debe ser tan interesante como espeluznante, además de estar rodeada de mitos, mentiras y bromas históricas.

Sin embargo, es curioso que esta visión del dictador africano que distituyó al presidente socialista Obote, con ayuda de Occidente, provenga de también de un documentalista. Es curioso princiaplmente por dos aspectos: la cinta está rodada con la vorágine e inmediatez del lenguaje del documental, del registro in situ de los hechos, prueba de ello es su estética granulada y cámara flotante.

El segundo punto es exactamente lo contrario, un outsider, de un "sistema" cinematográfico de otro mundo, es quien observa esta situación, y para se desdobla en un médico escoces bastante pelotudo.

Amin es tan interesante como la mayoría de los dictadores y tan patético también como todos y cada uno de ellos, surgen por la misma razón, queriendo tener un pene más grande y más erecto para fornicarnos a todos a la vez, pero bien podría haber sido la historia de Videla, Pinochet, Chávez, Castro, Stalin o Bush.

Verla da la sensación de el niño rico va a visitar el barrio pobre para saber como es, Marlen viaja en Metro para evaluar el Transantiago y toda esa mierda.

Bien por Whitaker, que si bien no está en su mejor actuación, si se nota maduro, lo cual lo está llenando de tics, tal como le pasó a Pacino, De Niro y a todos los grandes.

viernes, 5 de enero de 2007

El hijo


Hay algo curioso en "El Hijo", la película belga que le sucede a "El niño", de tardío estreno en nuestro país, escrita y dirigida por Jean-Pierre y Luc Dardenne.

La cámara, siempre en movimiento, siempre espiando, nos transforma en mudos testigos de la vacía y solitaria existencia de Olivier, un hombre grueso, cansado, que enseña carpintería a jóvenes en riesgo social, al momento en que debe aceptar en su clase a Francis, un joven hosco y un poco lento, quien viene recién saliendo de la correccional.

El vínculo que une a Olivier y a Francis es poderoso, y actúa como catalizador de un dilema moral -o una serie de ellos- al cual se enfrenta el protagonista, a riesgo de parecer estar a ratos perdiendo su cordura.

Una película íntima, con un ritmo naturalista y una cámara persistente, que nos hace reflexionar acerca del perdón, del amor y de lo que nos motiva a vivir día a día, pese a lo oscuro que el devenir se torne.

miércoles, 3 de enero de 2007

Morir con las botas puestas

El pobre de Gary, sólo contra el mundo. La camara se eleva por sobre el vacío pueblo, demostrando la soledad en que yace el héroe, abandonado por sus compañeros.

Creo que a nadie le cabe mejor este dicho como a Gary Cooper en el clásico de Fred Zinnemann, "A la hora señalada" (High Noon, 1952), una pieza clave de la filmografía del western y del relato heroico cinematográfico norteamericano.

Cooper personifica al alguacil Will Kane, quien en el día deja su cargo, y luego de casarse con la hermosa Amy Fueller (una hermosa Grace Kelly), conoce la noticia de que el hombre a quien mandó a prisión años antes, Frank Miller, estará de regreso en el pueblo junto a su banda de forajidos en busca de venganza en el tren del mediodía.

Kane se ve compelido a regresar al pueblo pese a los ruegos de su mujer, para no dejar solos a quienes fueron sus amigos, pero su acto de altruismo sólo se ve recompensado por el miedo, el desprecio y el nefasto y egoista interés de quienes intenta ayudar, en una atmósfera de constante incremento de la tensión, en donde nuestro heroe se va quedando sólo.

Es así como debe hacer frente en solitario a la banda de rufianes, en un pueblo que le ha dado la espalda, y una esposa que ha jurado dejarle si no escapa. Sin embargo, el bueno de Gary decide, pese a todo, hacer frente a su destino con la frente en alto y vivir como un hombre en vez de huir como una rata.

Una película de relato simple, pero sumamente humano, en donde la composición de planos, junto a un adecuado trabajo fotográfico, logran realzar la figura y el drama al que se enfrenta el protagonista, unn Gary Cooper en su mejor momento, acompañado de un gran cast, entre ellos Lloyd Bridges, Lon Chaney, Lee Van Cleef y la anteriormente mencionada Grace Kelly.

Absolutamente recomendable.
Le doy 9 Oreos de 10.